Desde el Servicio de Prevención y Tratamiento de Adicciones, ServicioPad, estamos haciendo una serie de posts con recomendaciones básicas para familias relacionadas con la situación de alarma sanitaria. En este caso, nos centraremos en otro de los aspectos importantes relacionados con el confinamiento: cómo favorecer una convivencia constructiva sin conflictos ni enfrentamientos.

La crisis sanitaria y el estado de alarma que estamos viviendo estos días nos obliga a permanecer en nuestros hogares y junto a las múltiples dificultades que esta situación está generando y de las que ya hemos hablado anteriormente, nos enfrentamos a un aumento drástico de las  horas que compartimos en casa y a un al freno brusco de nuestro ritmo frenético del día a día, lo cual está poniendo a prueba la convivencia familiar.

Por ello, tratemos de favorecer un ambiente constructivo, dar paso a la reflexión, ser razonables, no es momento de pretender imposibles ni de tratar de cambiar a las personas, ni sus vidas. Se trata de llevar la situación lo mejor posible, evitando conflictos y enfrentamientos. Y, también, no te olvides que es un buen momento y una oportunidad para conectar con tus hijos e hijas y mejorar vuestra relación.

Sabemos que no es una tarea fácil y para llevarla a cabo necesitarás de muchas de las cosas de las que ya hemos hablado en posts anteriores (organización y rutinas con tiempos y espacios establecidos para cada cosa, conciliación entre el teletrabajo y el tele estudio, implicación y corresponsabilidad en la tarea de quedarse en casa, manejo emocional, etc.). Y de otras nuevas de las que te vamos a ofrecer algunas pautas y recomendaciones:

  • Ten las ideas claras y explícaselas:
    • Es una situación excepcional que requiere de una adaptación por parte de todo el mundo. Que hacer el esfuerzo de permanecer en casa es muy importante y lo más adecuado para salir pronto de esta situación. Solo será por un tiempo y aunque nos cansemos hay que seguir adelante.
    • La actividad y las rutinas son necesarias para mantener el cuerpo y la mente activos, para reducir el caos y para minimizar el impacto emocional del confinamiento. Pero, muchas veces, resultan pesadas y tratar de mantenerlas genera conflictos y es fácil que flaqueemos en algún momento, incluso que dudemos si merece la pena tanto empeño. Si merece la pena, mantén tus objetivos claros y no decaigas.

 

  • Usa la Empatía: Si a las personas adultas nos cuesta manejar esta situación y en ocasiones tiramos la toalla, imagínate en menores y adolescentes, con tanta energía para gastar y con altos niveles de frustración e irritabilidad ante unos límites que ya les cuesta cumplir en condiciones normales. Es importante que puedas ponerte en su lugar y asumir que seguramente les está resultando difícil cumplir las normas, mantenerse lejos de sus amistades, sus hobbies y de un “espacio propio” que sienten que han perdido. Es posible, además, que estén por ello sensibles o sientan miedo, incertidumbre, agobio, etc. Tenlo en cuenta antes de enfadarte.

 

  • Ejercita la paciencia, la vas a necesitar a grandes dosis:
    • Entiende que es fácil que se olviden de sus compromisos o les cueste mantenerlos. No lo vivas como un pulso o como si te estuvieran cuestionando todo el tiempo. Seguramente no sea así y tenga más que ver con cómo se sienten.
    • Explica las cosas con calma y las veces que sea necesario.
    • Escucha sus quejas, dudas y malestares, sin interrumpir dedicando tiempo y respeto.
    • Asume que te interrumpirán o importunarán muchas veces. En vez de enfadarte piensa que quizá estén reclamando tu atención o necesiten que les recuerdes los límites.

 

  • Utiliza tu capacidad de negociación: Las rutinas y pautas mejor consensuadas. Son más fáciles de cumplir si todo el mundo ha participado y lo ha entendido y hemos sido capaces de ser flexibles y adaptarlas a las edades y la situación de cada familia.

 

  • Rebaja tu nivel de exigencia: Es importante que seleccionéis batallas que merezcan la pena o sean importantes de verdad. En tiempos de crisis hay que saber identificar muy bien cuáles son nuestras prioridades, y una buena convivencia familiar debe ser una de ellas, así que, sed flexibles, comprensivos/as y permitid pequeñas concesiones en aspectos que no sean prioritarios ni fundamentales.

 

  • Mantén la calma: En situaciones de tensión no permitas ni favorezcas que se la situación se os vaya de las manos. Es mejor que pospongas la conversación para que tengáis tiempo de tranquilizaros, podáis pensar con calma y retomarla en otro momento más propicio.

 

  • Aprovecha para compartir: No todo es malo, tienes también la oportunidad de pasar tiempo con tu familia, de observar, escuchar y convivir más estrechamente con tus hijos o hijas. Esto te va a permitir conocerles mejor , retomar o estrechar lazos y hacer cosas que en otros momentos o circunstancias no son posibles.
    • Crea espacios de diálogo.
    • Comparte aficiones.
    • Dedícales tiempo.
    • Establece espacios de ocio en familia (de esto hablaremos en el siguiente post).

¡Mucho ánimo y… #QuedateEnCasa!

Inés González Galnares (Psicóloga Clínica) y Rocío Gangoso Vega (Psicóloga y Orientadora Familiar CAD de Hortaleza)

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